Carisma

“Centrado en las exigencias del Evangelio, a la luz franciscana, la vida se fundamenta en tres elementos: fraternidad, minoridad y oración” (Const. Nº 7)

Misión

“La educación cristiana de la niñez y juventud. Pudiendo realizar actividades que estén dentro de las posibilidades de la Congregación y se manifiesten como necesidades de la Iglesia”. (Const. Nº 2)

Fin específico de la Congregación

Las niñas forman parte de la vida. No se funda la Congregación “para” sino que se funda “con” ellas, alrededor de ellas giró la vida de las primeras hermanas. Las niñas fueron su escuela, no sólo para la labor educadora, sino para la propia vida religiosa que emprendieran. Quién aprende con niños, descubre los valores de lo cotidiano, lo simple, la fuerza del llanto y de la risa y la necesidad de trabajar para vivir y para que vivan ellos. En ellas se descubre la humanidad del hombre y la mujer.

Los enfermos eran para las primeras Hermanas signo de la Venezuela doliente; se visitaban en su propia casa y se cuidaban como hermanos en un hogar común. Ellos constituyeron la escuela de la misericordia.

Nadie puede llamarse franciscano sin valorar y aprender de “lo pequeño”. Nadie puede decir que es del Corazón de Jesús, sin ser misericordioso “El que recibe a este niño en mi nombre a mí me recibe”. (Lc. 9,47) “Tengo compasión de esta gente” (Mc. 8,2).

Nuestra vida tiene un estilo simple y pobre de Francisco de Asís. Ese estilo tiene tres características especiales:

Fraternidad: al aceptar a Dios como Padre, se asumen a los hombres y al mundo como hermanos; es vivir la presencia fraternizaste, que invita a otros a hacer hermandad en la vida.

Minoridad: no podemos alcanzar la fraternidad que debe caracterizarnos, sin asumir el lugar del menor. El menor no tiene prestigio, no tiene status social, porque no tiene consistencia económica. Es siervo, sumiso y pobre, y así lo vive alegremente en el interior de la fraternidad, en obediencia recíproca y en dimensión de solidaridad fraterna con los pobres. Solidaridad que no cuenta con más recursos que el propio trabajo.

Oración: “dondequiera que estén, en todo lugar, a toda hora y en todo tiempo, los hermanos y las hermanas crean verdadera y humildemente, y conserven en el corazón y amen, oren, adoren, sirvan, alaben, bendigan y glorifiquen al Altísimo y Sumo Dios Eterno, Padre, Hijo y Espíritu Santo y adórenlo con puro corazón, porque es preciso orar siempre sin desfallecer”. (Regla TOR 9)

Carisma
Madre Isabel