La Oración de Madre Ysabel Lagrange


Ofrecemos a ustedes este pequeño resumen de sus oraciones cotidianas, tomadas de un pequeño libro de su propiedad, en las cuales se nos presenta una riqueza mística y nos acercan a la su espiritualidad franciscana.

Por razones de hacer una lectura adaptada a estos tiempos, se realizaron variaciones en los vocablos del “vuestro” y las terminaciones correspondientes de los verbos, de esta manera haremos más nuestro sus textos.

Que estas devociones propicien en las comunidades religiosa y laicales un amor a Dios como el que vivió e hizo suyo nuestra fundadora Madre Ysabel Lagrange en su tiempo, que hoy más que nunca retomar.

En esta dirección podrás descargar el folleto completo con sus oraciones elaborado por la Postuladora de la Causa de Madre Ysabel Lagrange, Hermana María del Pilar Irragorri Descargar acá

A la Santísima Trinidad (Al levantarse)

Bendita sea la Santísima e indivisible Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre, y por todos los siglos. - Amén.

Jaculatorias.

  • Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del altar y María concebida sin pecado original.
  • Virgen María, ruega por nosotros y por los pobres niños infieles.
  • Jesús, José y María, yo te doy mi corazón, mi espíritu y mi vida.
  • Jesús, José y María, sean mis defensores durante la agonía.
  • Jesús, José y María que dulcemente expire en tu compañía.
  • ¡Oh!, María, Madre mía, ampárame es este día para que yo no ofenda a mi Dios.
  • Santísima Inmaculada Virgen María, te suplicamos humil-demente ofrezcas al Eterno Padre, la sangre preciosa y los méritos de Jesucristo Hijo tuyo para que esta hora donde y como te plazca se impida al menos un pecado mortal.
  • San José amigo del Sagrado Corazón, ruega por nosotros.
  • El Señor, Dios Todopoderoso tenga piedad de nosotros y perdonados nuestros pecados nos conduzca a la vida eterna. Así sea.
  • El Omnipotente y misericordioso Dios nos conceda indulgencias, absolución y remisión de nuestros pecados.
  • Ángel de Dios custodio mío, a quien la soberana bondad me ha confiado, ilumíname, protégeme, gobiérname y dirígeme. Así sea.
  • ¡Oh María! sin pecado, ruega por nosotros que recurrimos a ti.
  • Al iniciar las actividades del día.

    ¡Oh Corazón amabilísimo de Jesús! Este primer suspiro de este día, sacado de lo más íntimo de mi corazón, a ti lo dirijo suplicándote afectuosísimamente te dignes dirigir todas las acciones de mi alma y de mi cuerpo en este día, corrigiéndolas y purificándolas tu dulcísimo Corazón, uniéndolas a las tuyas y ofreciéndolas en perpetua alabanza a nuestro Eterno Padre.

    La gracia de Dios sea el principio de nuestras acciones. El amor de Dios sea el motivo de nuestras obras. La voluntad de Dios sea la regla de nuestra conducta. La presencia de Dios sea la que gobierne nuestros actos. La Gloria de Dios sea el fin de todos nuestros movimientos. Amén.

    Consagración al Sagrado Corazón de Jesús.

    Para manifestarte mi conocimiento, ¡amado Jesús mío! Y reparar mis infidelidades, yo … te doy mi corazón me consagro a ti enteramente, y me propongo con el socorro de tu gracia no ofenderte más.

    A la Santísima Virgen.

    ¡Oh, Señora mía! ¡Oh Madre mía! Me ofrezco toda a ti y en prueba de mi amor, te consagro hoy mis ojos, mis oídos, mi corazón, todo mi ser y pues ya te pertenezco, mi buena Madre, guárdame, defiéndeme como cosa y propiedad tuya. Amén.